lunes, 16 de agosto de 2010

Más impuestos.

Cómo se puede tener tanta cara y tan poca vergüenza. La noticia no tiene desperdicio. Estos políticos nos quieren desangrar para conseguir mantener su estatus y sus privilegios. Como con el incremento del IVA sólo les llega para unos meses, tienen que seguir sacando dinero de donde sea, o sea, del ciudadano que, a duras penas, mantiene su trabajo.
El Sr. Blanco considera que debemos pagar más impuestos para infraestructuras y servicios al igual que hacen nuestros vecinos europeos.
Noticia/elmundo.es
Este miembro del gobierno no se da cuenta de que en esos países europeos (en los que quiere verse reflejado) el reparto del los bienes y rentas es más equitativo que en este país. Aquí la política que está llevando a cabo el gobierno es tendente a una explotación de recursos y vidas de trabajadores por parte de empresarios sin escrúpulos que quieren sacar más por menos.
Habría que volver a leer de nuevo a Marx y no olvidar lo de la plusvalía robada por las corporaciones para crecer y crecer siendo la unidad productiva un simple número desechable.
Es cierto que ha dicho que ese recargo iba a ir a parar a las rentas más altas, pero ¿cuál es el baremo?
Después sale la oposición con el Sr. Montoro a la cabeza diciendo que hay que subir los impuestos a todos porque, como vamos, no salen las cuentas.
No se que va a pasar con este país teniendo a esta pandilla de políticos que sólo les importa llegar al poder y asegurarse su sueldo.
Si los cargos políticos no fuesen remunerados ¿optaría esta gente a ser elegida?

* Foto:www.yoriento.com

domingo, 1 de agosto de 2010

París bien vale una visita.

Después de la visita de los cementerios y cañones fuimos a dormir al pueblecito de Honfleur. El paseo por el puerto fue agradable por varios motivos. El primero de ellos es que pudimos cenar a las 22.30, cosa extraña en un país donde no perdonan la comida a las 12.30 y la cena a las 18.30. El segundo motivo es la cantidad de galerías de arte que hay junto a las plazas y al puerto. La iglesia de Santa Caterina es muy curiosa de ver porque todo el interior es de madera, como si fuese un granero, y el campanario exento del edificio. Una de las cosas por las que es conocido el pueblo es por el “Puente de Normandía” que lo une con Le Havre (ciudad industrial con aeropuerto). En arte es importante porque es donde se creo la escuela impresionista de Honfleur.
Después de probar un café laxante por el módico precio de 4€ nos fuimos directos a pasar unos turísticos días en París.
De París no tengo mucho que contar.
Los edificios turísticos imposibles de aguantar por la cantidad de visitantes y por el bochorno que hizo esos días. En el Louvre los del SAMUR tuvieron que atender a una señora que estaba tumbada en el suelo junto a la Gioconda, me imagino que fue por la emoción del momento. El barrio latino lleno de chiringuitos que no difieren mucho de los que te encuentras por Salou o Benidorm.
En la zona de Saint-Germain estuvimos tomando unas cervezas en unas agradables terrezas junto al Café de París, dicen, era el lugar predilecto de intelectuales como Sartre. Las cañas las pagabas a 6€.
Junto al hotel teníamos unas terrazas controladas por unos porteros que decidían quién se podía sentar junto a los árabes que las frecuentaban. En la acera aparcados Ferraris, Rolls Roys e incluso un Bugatti de 1,65 millones de euros.
El bulevar donde se encontraba el Molino Rojo era el centro de ocio para adultos de la ciudad, en las esquinas las trabajadoras del sexo te daban tarjetas para visitar sus locales. Nunca he visto tantos sexshop y peepshow juntos en mi vida.
El mejor invento de la ciudad es la cantidad de tumbonas metálicas que hay en todos los parques. Si el tiempo acompaña es una buena manera de hacer un descanso. Advertencia, lo mejor es llevar una botellita de vino o champán con unas copitas y disfrutar en medio de la ciudad. El alcohol está prohibido en los parques pero si lo llevas en una bolsa tapada no pasa nada, me imagino que lo harán para que no se les metan a hacer vida los indigentes del “Don Simón”.
Por fin pudimos tomar un café decente en Francia, en el Starbucks.
El edificio central de las Galerías Lafayette es una buena visita tanto para comprar como para comer. Tiene una cúpula central en las que las plantas se asemejan a los palcos de los teatros. En el mirador del tejado se observan unas buenas vistas de la ciudad y si tienes sitio en el restaurante puedes comer viendo las buhardillas parisinas.
En el sótano, al igual que en “L’illa” de Barcelona, se encuentra la zona gourmet en la que puedes comer de italiano, japonés o tradicional francés.
En la city de negocios disfruté viendo el “Arco de la Defensa”, un edificio cúbico sin nada en el centro.
En las pastelerías abundaban los macarons (pastitas de almendra que ya pondré en una próxima receta).

Ahora que ya estoy en casa y que voy a empezar a trabajar puedo descansar en paz.
That’s all folks...

jueves, 29 de julio de 2010

Ejército divino y terrenal.

San Miguel es uno de los iconos religiosos aceptados tanto por judíos, católicos y musulmanes. El arcángel es el jefe de todos los ejércitos divinos y en casi todos los países hay un templo dedicado a él. En Francia el lugar más emblemático es la Abadía de Mont Saint-Michel. El lugar es un pueblo autosuficiente creado a expensas de una abadía prerrománica, fortificada posteriormente, que tiene la cualidad de aislarse cuando sube la marea. El terreno que rodea a la abadía está protegido como parque natural y los turistas pasean por él tanto como por el peñón.
Cuando accedes a la fortaleza pasas por una puerta levadiza y te das cuenta de su independencia al ver un puesto de bomberos, una gendarmería, y multitud de locales que viven del turismo y la religión.
El acceso estos días es muy agobiante por la cantidad de visitantes, por lo que se agradece la llegada a la abadía y su visita. El recorrido es interesante desde el principio. Hay unas maquetas que explican la evolución de la abadía desde sus comienzos hasta la restauración del arcángel del pináculo en nuestros días.
En el claustro un niño se mete un talegazo descomunal por jugar entre las columnas del claustro y no me extraña nada porque ya llevaba un rato viendo a muchos niños haciendo lo mismo.
Dentro de la iglesia hay unos frailes rezando y la gente les hace fotos como si no hubiesen visto rezar a nadie en la vida.
De esta zona partimos a un lugar icono de batallas y luchas actuales, Normandía.
El GPS nos hace una ruta alternativa por unos caminos poco transitados y como sacados de las pelis de “Los chicos del maíz” o “Matanza en Texas”.
Nuestra visita empieza en el pueblo de Bayeux donde hay una bonita catedral, el cementerio británico, el memorial de los periodistas caídos ejerciendo su oficio, y el museo de la batalla de Normandía.
De allí nos dirigimos a dar unos apacibles paseos por los cementerios alemán y americano que están a unos 15 Km al Norte. Bajo el cementerio americano hay una playa extensísima en la que se llevó a cabo una parte del mayor despliegue militar jamás visto. Omaha Beach es ahora una playa donde la gente se baña y disfruta de las cometas, palas, cubos y rastrillos.
El desembarco no se podía llevar a cabo sin destruir antes las baterías antiaéreas de los alemanes. En Pointe du Hoc queda constancia de ello por la cantidad de cráteres y restos de hormigón de esas estructuras. El asalto fue llevado a cabo por Rangers americanos que escalaron las rocas para hacerse con los cañones. Esta acción se ha recreado en el videojuego “Call of Duty 2”.
En Longues Sur Mer en cambio se han conservado casi todos los cañones intactos y ahora el pueblecito recibe abundantes visitas por ello.

Continuará...

miércoles, 28 de julio de 2010

Bajamar

En la oficina de turismo de Carantec nos han explicado las cosas interesantes que podemos hacer en el pueblo. Antes nos han preguntado si nos gusta andar y nos han enseñado un recorrido de una burrada de kilómetros. Rechazada la propuesta nos dicen que se puede ir andando a una isla si hay bajamar. Como yo soy de interior he tenido que preguntar si hoy era un día de esos. La chica, mirando una chuleta que tiene para la ocasión, dice que si vamos y volvemos antes de la 13.30 no hay problema.
En el puerto se ve una estampa muy curiosa, Hay malecones, hay barcos amarrados, arena y conchas el la playa, pero no hay agua en el mar.
Los barcos están en el suelo y entre ellos hay una carretera por la que llegas andando tranquilamente entre ribazos de algas y mejillones.
Es una islita que tiene unas cuantas casas y su propia iglesia. Eso sí, el que viva allí tiene que tener coche y barca.
Hemos hecho la caminata y como premio nos hemos ventilado unos pasteles en el pueblo de Morlaix.
Antes de llegar a Perros de Guirec hay una playa donde los efectos de la bajada del mar hacen posible un tipo de vela sobre una barca con ruedas. La playa es inmensa y la gente goza haciendo trompos con estos artilugios.
En Perros lo más curioso es la ermita del pueblo que no tiene ni las puertas ni las paredes rectas. Yo creo que en este pueblo entre el siglo XI y el XIV no se dedicó nadie a la albañilería.
Llegamos a Dinán con la ciudad en fiestas y mucho ambiente tanto de turistas como de oriundos del lugar. Es una ciudad medieval grandísima en la que destaca una calle empedrada que va a desembocar al río. Junto al río pastelerías, restaurantes y bonita foto de barcos amarrados junto a elegantes edificios.
Nuestro destino final del día es la ciudad de Saint-Maló una ciudad amurallada que ha resurgido de sus cenizas tras la II Guerra Mundial y piedra a piedra se ha reconstruido tal como era. Desde la muralla se ven unos fuertes defensivos a lo largo de la bahía a los que se puede acceder andando si está la marea baja. El personaje famoso del pueblo es Jackes Cartier, marinero colonizador de Canadá. Acabamos con una puesta de sol excelente y una cerveza bretona en un bar megakitsch.
Continuará...

lunes, 26 de julio de 2010

Finisterre

Concarneau es un pueblo que gira en torno a un fuerte amurallado en el puerto, al llegar nos pilla una tromba de agua y tenemos que esperar bajo un toldo durante unos minutos. Aquí el clima es similar al de todo el Atlántico (como el de Galicia). Las hortensias crecen a sus anchas por todos lados, y eso indica que los días de sol escasean.
El fuerte tiene varias salidas directas a puerto que hacen ver el carácter militar que tenía este sitio.
Al volver al coche pasamos por “Les Halles” (el mercado municipal) que no es gran cosa (prefiero los mercados italianos y por supuesto los españoles).
Vamos a Pont Aven, cuna de artistas y galeristas. El pueblo está plagado de galerías en a lo largo de un riachuelo con unas enormes piedras redondeadas que hacen muy agradable el sitio. Se dice que Gauguin pintó aquí uno de sus cuadros. En las últimas casas hay un interesante mercadillo de antigüedades con objetos de lo más variopinto.
El siguiente pueblo es Douarnenez,el reino de las sardinas. Hay unas cuantas factorías conserveras que se dedican a este pez. Hay una exhibición de barcos antiguos y nada más llegar nos desvían de lado a lado con cortes de calles para el evento.
Cuando dejamos este sitio nos espera Locronan que es otro pueblo con encanto. El aspecto de la foto es lúgubre porque está lloviendo y las casas son de piedra gris. Al entrar te cobran tres euros para aparcar y te dan un planito de la villa.
Lo dicho en post anteriores, sigo sin tomar un café decente.
Para terminar el día llegamos a Roscoff, el finisterre francés. Después de hacer la entrada del hotel ruamos en busca de restaurante y en uno que tiene buena pinta nos dicen que a esta hora ya nada.
En el restaurante del hotel nos hacen una buena ensalada y unos moules frites (mejillones y patatas fritas) típicos de la zona.
Continuará...



¡Ah, se me olvidaba! En una casa de Roscoff Alejandro Dumas escribió el capítulo de "La cebolla" de "La gran enciclopedia de la cocina".

viernes, 23 de julio de 2010

Celtas


Sin desayuno en el hotel, hacemos las maletas, hacemos el check-out y marchamos con dos visitas programadas en el camino.
Rochefort en terre, es un pueblo que, como dicen las placas turísticas, tiene carácter, en realidad la traducción sería un pueblo con encanto. Todo el pueblo está empedrado, sus parterres de flores impresionantes y sus fachadas de piedra adornadas con finas hiedras que colorean la fachada. Los negocios que más éxito tienen en el pueblo son las pastelerías y la artesanía. Hemos comprado una bolsa de pastas y en una terracita nos han servido de acompañamiento a un café creme (todavía no he tomado un café decente en lo que llevo de viaje). Merece la pena desplazarse de cualquier punto para ver lo cuidado y acogedor que es este pueblo.
Josselin es la segunda parada. Son las 12.30 y hay que comer (el horario de aquí) elegimos un menú bretón que consiste en un crepé salado con huevo, jamón y queso acompañado de una taza de sidra y un crepé de chocolate de postre.
Paseamos la comida dando una vuelta alrededor de las murallas del palacio. Llegamos hasta el cementerio y nos sentamos a oír una disertación en inglés sobre las lavanderas del lugar. Abandonamos el lavadero a media charla y nos encaminamos a la iglesia. En la parte de atrás hay un acceso al campanario que en buena hora he dicho de subir.
Agotados vamos al siguiente hotel y después de hacer la entrada nos encontramos que la ciudad de Quimper está en pleno festival celta con carpas de música, comida y bebida.
En el programa están entre otros Carlos Núñez y Yosu N’Dour.
En una carpa en la que tocan la guitarra y la flauta travesera empezamos tomando cervezas y acabamos pidiendo un menú celta llamado andouilles con pommes de terre.
Cuando vayáis a otros países leed la traducción de las comidas antes de pedirlas. Andouilles es un embutido a base de tripas de cerdo, precocido, cortado en rodajas y que huele a eso mismo. He necesitado el doble de cerveza para pasarlo.
Continuará...

miércoles, 21 de julio de 2010

Breizh

Este es el nombre que recibe Bretaña en su original dialecto Bretón.
Hemos recorrido pueblos del alto medievo rodeados de murallas y con una conservación de sus viviendas perfectas.
El recorrido empieza en Guerande donde hay muchas casas asimétricas intramuros. Al lugar se accede por una gran puerta flaqueada por dos enormes torres. Cuando entras empiezas a ver el ambiente turístico del lugar, plagado de creperías, pastelerías de renombre y souvenires bretones.
Aparte de los creps, las sardinas marinadas aparecen tanto en platos calientes como en ensaladas y estos son regados por sidra que se parece más a la del gaitero que a la sidra natural asturiana. No está mal, ya me he trincado tres botellas. La cerveza que se tira aquí se llama Pelforth y deja que desear.
La segunda visita es Vannes, un pueblo que sorprende al pasar los muros con unas casas típicas de muchos pueblos franceses construidas a base de troncos coloreados y adobe. El resultado son casas bajas con paredes que no guardan la verticalidad en sus fachadas exteriores y parece que unas se apoyen en otras.
A unos 20 Km se encuentra el pueblo de Auray donde se encuentra el puerto medieval Saint-Goustan amenizado estos días por trovadores que dan la bienvenida al visitante con historias marineras. Una cosa curiosa del barrio marinero es el tamaño de las puertas de las casas, miden poco más de un metro.
Cerca de Auray tenemos una zona de playa llamada Carnac en la que se encuentra uno de los monumentos megalíticos más importantes del mundo por su extensión. Es impresionante ver 4000 menhires todo tiesos en fila india en una extensión de 4 Km. Parecen los grandes almacenes de Obelix.
Continuará...

lunes, 19 de julio de 2010

Camino a la Bretaña.

Llevo dos días de vacaciones en los que me he chupado 800 km para llegar al Noroeste de Francia. El primer día tras una paradita en Biarritz hicimos noche en Burdeos. Me volví loco con el GPS, las calles cortadas, los tranvías y las obras. Después de dar vueltas durante media hora y conocer los polígonos donde hacen negocio las prostitutas baratas, conseguí acertar cómo acceder a la calle del hotel.
Burdeos me sorprendió porque es una ciudad donde hay marcha. Eso sí, salgo de Logroño que es el centro nacional de las despedidas de soltero y me encuentro lo mismo en esta ciudad francesa.
En los restaurantes de la zona se abusa un poco del emplatador redondo para disimular una comida de lo más normal.
La ciudad está plagada de vacas decorativas, con algunas de ellas verdaderamente originales.
La catedral pertenece al gótico francés como la de Nantes o Notre Dame de París. Junto a ella hay un antiguo palacio convertido ahora en “el hotel de la villa” o lo que es lo mismo, el ayuntamiento.
Lo que más me gustó fue el tribunal superior de justicia, un edificio que refleja arquitectónicamente la transparencia de la justicia y la solidez de sus cimientos.
Junto al río hay una balsa con chorros que hace las delicias de los niños durante estos días de calor.
Al día siguiente llegamos a Nantes donde está situado el chateau de los duques de Bretaña (uno de tantos que tenían, porque como ponía en una placa también tenían chateaus en todas las ciudades de los alrededores).
Me he dado cuenta que estos galos no tienen ni zorra idea de hablar francés, con lo que yo me esfuerzo y ellos “rien de rien” no ponen nada de su parte para intentar entenderme.
Estoy haciendo lo que más les jode, hablarles en inglés.
Entre el palacio de los duques y la catedral encontramos un buen sitio para cenar.
He aprendido que “pomme de terre” (manzana de tierra) es patata, el menú de dicho restaurante llevaba en todos los platos patatas. Los platos eran interminables y la gente se metía entre pecho y espalda cantidad de tubérculos y embutidos que no se muy bien donde iban a parar. http://www.amourdepommedeterre.fr/
Me vino a la cabeza un libro titulado “Porqué las francesas no engordan”. Es cierto en los dos días que llevo por estos lares no he visto apenas gente gorda. Si alguien se lo ha leído que me lo explique.
Continuará...