

¿Quién no se ha encontrado alguna vez un socavón en la carretera que ha tratado de esquivar in extremis sin conseguirlo?
Yo he tenido que cambiar más de una llanta por evitar pasarme de carril al ver semejantes agujeros.
El tema es valorar en décimas de segundo cual es el mal menor. Si no hay tráfico das un quiebro con el vehículo y libras, pero si estás encajonado no te queda otra que frenar o destrozar las ruedas (si frenas en seco el mal puede ser mayor debido a una colisión trasera).
De estas experiencias aprendí unas cuantas cosas. Primero, un SEAT 127 no es un todoterreno. Segundo, si se ha doblado la llanta o se ha roto hay que tirar de gato y cambiar la rueda (aunque sea Runflat de las que no se pinchan). Y tercero, que hay que reclamar los arreglos a los seguros de los ayuntamientos o CCAA.
Esperemos que, ahora que se ha destinado mucho dinero a Fomento, las carreteras no presenten estos estropicios tan peligrosos.
Pero...
No os fiéis siempre de lo que ven vuestros ojitos uno de los socavones anteriores no es tal.