
Siempre que se saca una versión cinematográfica de algún libro se buscan parecidos y diferencias de una respecto al otro.
Se dice, “tal o cual cinta es fiel al texto…”
¡Mentira!
Los filmes pueden ser parecidos pero nunca iguales al libro, siempre y cuando el libro no se haya escrito a posteriori.
Me he decidido a hacer esta comparación porque me apetecía ver la película “A ciegas” de Fernando Meirelles que había obtenido el beneplácito del autor de “Ensayo sobre la ceguera” José Saramago.
Fernando Meirelles es un valor seguro en la dirección. Después de ver “Ciudad de Dios” no he querido perderme ninguna de las que hace. Me pasa lo mismo con Alejandro González Iñárritu.
La película es similar al principio del libro pero no al final. Nos presenta una hipotética catástrofe mundial debida a una epidemia desconocida. Al igual que en “El señor de las moscas” de William Golding unos individuos aislados tienen que autogobernarse ante la falta del “papá Estado”, con lo que eso conlleva. Antropológicamente es como empezar una sociedad desde cero.
“Ensayo sobre la ceguera” es un título más acertado que “A ciegas” (más propio de una peli de miedo), que es más comercial. La palabra “ensayo” hace difícil hasta vender libros.
Hay cosas muy crudas en la película que no se comprenden por omisión de pensamientos que sí aparecen en el texto.
En la segunda mitad del libro hay escenas surrealistas que llevan al lector a imaginar como sería la vida diaria y las tareas cotidianas con el hándicap de la ceguera. Los moradores del lugar dan lecciones a los protagonistas acerca de alojamiento, comida, desplazamiento, etc.
El graciosillo de Saramago tiene alguna perla como “… son mujeres, quien las entienda que las compre.”
Concluyendo la peli bien pero el libro mejor. En la primera el final parece forzado para que quepa dentro de las dos horas estipuladas en el negocio del séptimo arte. En el segundo es más pausado y mantiene al lector expectante.
Se dice, “tal o cual cinta es fiel al texto…”
¡Mentira!
Los filmes pueden ser parecidos pero nunca iguales al libro, siempre y cuando el libro no se haya escrito a posteriori.
Me he decidido a hacer esta comparación porque me apetecía ver la película “A ciegas” de Fernando Meirelles que había obtenido el beneplácito del autor de “Ensayo sobre la ceguera” José Saramago.
Fernando Meirelles es un valor seguro en la dirección. Después de ver “Ciudad de Dios” no he querido perderme ninguna de las que hace. Me pasa lo mismo con Alejandro González Iñárritu.
La película es similar al principio del libro pero no al final. Nos presenta una hipotética catástrofe mundial debida a una epidemia desconocida. Al igual que en “El señor de las moscas” de William Golding unos individuos aislados tienen que autogobernarse ante la falta del “papá Estado”, con lo que eso conlleva. Antropológicamente es como empezar una sociedad desde cero.

Hay cosas muy crudas en la película que no se comprenden por omisión de pensamientos que sí aparecen en el texto.
En la segunda mitad del libro hay escenas surrealistas que llevan al lector a imaginar como sería la vida diaria y las tareas cotidianas con el hándicap de la ceguera. Los moradores del lugar dan lecciones a los protagonistas acerca de alojamiento, comida, desplazamiento, etc.
El graciosillo de Saramago tiene alguna perla como “… son mujeres, quien las entienda que las compre.”
Concluyendo la peli bien pero el libro mejor. En la primera el final parece forzado para que quepa dentro de las dos horas estipuladas en el negocio del séptimo arte. En el segundo es más pausado y mantiene al lector expectante.