lunes, 24 de febrero de 2014

Volviéndose malo.


Macho Alfa: alfa es el individuo en la comunidad con mayor rango, a quien los otros siguen. En los humanos, esta expresión se refiere en ocasiones a un hombre poderoso o en una alta posición social, similar a la masculinidad hegemónica. En las culturas occidentales, el término se usa normalmente de forma peyorativa para describir a un hombre abierta o artificialmente masculino hasta el punto de rechazar cualquier ofensa hacia su estatus.
Vamos, según la wikipedia, aquel individuo que busca su hegemonía a toda costa. Tony Soprano es fiel reflejo de este tipo de macho. También Tony Montana hundiendo su cara en el escritorio de cocaína. Por lo general hombres, más bien brutos, que utilizan su fuerza y su maldad para conseguir lo que quieren.
Y aquí estamos hablando de un espécimen de macho Alfa diferente a estos, un enclenque profesor de química ahogado por las circunstancias capaz de conseguir sus objetivos caiga quien caiga. A esto si le unimos la erótica del poder tenemos el cóctel perfecto para crear un monstruo.
En esta serie queda patente que, como decía Rousseau “el hombre es un lobo para el hombre”. Hay personajes de lo más variopinto, unos buenos otros malos, unos legales otros corruptos, unos egoístas otros altruistas...Cada elemento mira por si mismo, pero, unos respetan ciertos códigos de conductas y otros se lo saltan todo a la torera. Por encima de todos ellos está Walter White y su alterego Heisenberg.
Se han escrito muchas alabanzas y se les han concedido muchos premios pero para mi gusto no es la serie perfecta. Lo que sí alabo es su finitud. Las cadenas de televisión y las productoras para hacer caja  dejan hilos  sueltos sin sentido para poder retomar el nombre de algo que  les ha generado dinero. En este caso, no. Son las temporadas que  son y punto. En algún sitio he llegado a leer que están muy bien dibujados los personajes, de lo cual discrepo. Ni siquiera el protagonista es un subtipo definido, eso si, es más malo cada capítulo que pasa. De todos ellos el personaje que  más me ha gustado es el abogado Saul Goodman. Desde sus vallas publicitarias hasta ese pelucón de telenovela. Si fuese real y estuviese en España, muchos personajes públicos pasarían fugazmente por las salas de los tribunales y se irían de rositas aun siendo unos corruptos. El personaje más inútil; el lelo del hijo que no se entera de la misa la media en toda la serie, vamos que ponen un hijo en coma y hubiese sido lo mismo para el argumento.
La serie se excede con escenas de flashback antes de la cabecera que al telespectador le cuesta ubicar en el tiempo. Utiliza muchos planos bajos en angular con exceso de polarizador. En el caso de escenas en el país  mexicano utiliza un filtro amarillo para distinguirlo de EEUU, como si no hiciese el mismo sol en México que en Nuevo México.
Al igual que los políticos, Walter White, inteligente y taimadamente se va abriendo hueco en un mercado para él desconocido que es la producción y venta de drogas sintéticas. Con el paso del tiempo la bola de nieve se hace un alud y se le va de las manos, pero como bien dice, esa sensación de poder le hace sentir vivo. Lo demás no importa.
Para mí no es la serie perfecta como andan diciendo por ahí. Ha tenido suerte en la parrilla y punto. Otras se quedan por el camino debido a cosas ajenas al producto y le daban veinte vueltas.


3 comentarios:

Juanjo dijo...

A mi me parece muy interesante,siempre partiendo del hecho que perfecto no hay nada
Un abrazo

ulises dijo...

Lo que me pasó a mí es que venía de ver Weeds, también de traficantes pero con un tono más lúdico y picante. Además del exceso de buenas críticas. Ahora estoy con Orange is the new black y bueno...

Mar Iglesias dijo...

me parece la mejor serie de todos los tiempos, todavía sigo con el mono;)