Al esperar en la fila para subir al avión ya te dabas cuenta
qué es lo que ibas a encontrar allí al
llegar. Éramos los más viejos de la nave. la mayoría de los pasajeros
eran adolescentes repletos de hormonas deseosos
de perder a sus padres de vista. La isla está plagada de empresas
de enseñanza de idiomas tipo EF.

Alojan a sus estudiantes en apartamentos
compartidos multilingües e imparten unas horas
de clase al día. Cuando acaban esas horas de aprendizaje empieza lo
bueno; playa, discotecas, excursiones, fiestas en pisos, bebida, juegos, tal
vez sexo...

Es como una Ibiza para menores de 20 años. Los padres, por
supuesto, creen que los mandan a aprender inglés.


Para aquellos que piensen que es un buen destino para hablar
inglés se equivocan. Allí sobre todo se habla maltés
que suena un poco como el árabe (debe tener alguna raíz de este
idioma). Todos se esfuerzan por hablar inglés (incluso las personas mayores)
pero entre ellos hablan su lengua materna.


El resultado en muchos casos es la
“alternancia de código” empiezan hablando inglés y acaban hablando maltés. A
eso hay que añadir
sus antecedentes
italianos por el que entienden a la perfección a los miles de
turistas sicilianos que llegan en ferri a
Sliema.


Al ser un país-isla todos los organismos y ministerios deben
servir para algo más que lo estrictamente oficial. Después de buscar durante
mucho rato la oficina de turismo en La Valleta y extrañarnos de que las señales
nos llevasen a un gran palacio entramos en él al ver una pequeña placa que ponía
Ministerio de Turismo.


Al preguntarle al hujier de la entrada nos dijo que era
allí donde estaba la oficina de turismo pero que abría un poco más tarde.
Cogimos un par de folletos y unos mapas y con ello fuimos tirando.


La historia de estas islas (Malta y Gozo) ha marcado a las
personas y costumbres del lugar dejando, a mi entender, una crisis de
identidad. Estando gobernada por los caballeros hospitalarios, y estos no poder
levantar la espada sobre ningún reino cristiano, fueron claros favoritos a la conquista
de todos ellos. Siempre han pertenecido a alguna metrópoli y han ido cogiendo
cosas de unas y otras y no precisamente lo bueno. De los ingleses el conducir
por la izquierda, de los italianos la religiosidad profunda, y de los españoles
las ganas de fiesta.

En gastronomía tratan de imitar la italiana pero no
consiguen que se parezca. Carecen de artesanía típica. Arquitectónicamente es
indispensable para aquellos que disfrutan de los fuertes militares y de las
iglesias bizantinas. Físicamente es una isla completamente plana que no tiene
muchas playas.
Además de la de Melhieja
hay dos calas que no faltan en las guías de turismo que son Paradise Beach y
Blue Lagoon. Sin embargo sus rocas adaptadas han conseguido las deseadas
banderas azules que garantizan la tranquilidad de los bañistas.

Saint Juliani, es donde cogimos el hotel. Paceville,
la zona en la que estuvimos, es todo lo contrario a lo que indica su nombre. Es
como las zonas de marcha de Salou o Benidorm en pleno Agosto. En nuestro hotel,
por suerte, pudimos descansar sin problemas. El fin de semana que estuvimos era
la fiesta del lugar y sacaron sus santos a la calle para celebrarlo. Por la
noche hubo orquesta, puestos de comida callejera y noche de puertas abiertas de
su iglesia. Para terminar fuegos artificiales desde la bahía. Sliema, es el puerto
donde paran casi todos los ferries de
la isla y donde están el campo de fútbol nacional y los centros
comerciales que no merece la pena pisar. Alrededor del Shopping Mall Center se
están construyendo unos grandes edificios residenciales que harán de la zona lo
más In del lugar.
La Vallete es el centro institucional del país y está lleno
de palacetes y edificios militares.

Hay unas cuantas placitas en las que
disfrutar de un
café en las terrazas de
los bares. Tiene varios parques en los que disfrutar de las vistas al puerto.

La estación central de autobuses ahora ya no es tan pintoresca como cuando
tenían esos pequeños autobuses amarillos que hacían las delicias de los
turistas. Junto a la fuente de la rotonda de los buses está la explanada donde
se hicieron los conciertos de la MTV. Una importante partida de dinero europeo
que recibe Malta va a parar a la reconstrucción de los fuertes militares que
rodean La Vallete.
En Mellieha hay una gran playa arenosa con todos los
servicios incluido un parque de toboganes para niños y mayores. Merece la pena
ir a pasar un buen día de playa allí.
Cirkewwa es el puerto donde se cogen los ferris para Gozo y
las lanchas para Comino y Blue Lagoon. La islita y su laguna azul por estas
fechas no merecen la pena porque la masificación hace perder la belleza de su
entorno.
Hay dos Rabat en Malta, una que es la principal ciudad de
Gozo y otra junto a Mdina, ambas formadas a los pies de estructuras
fortificadas muy bien conservadas y dedicadas principalmente al turismo. En
Mdina está el museo de los caballeros Hospitalarios, tan importantes en la
historia del país.
Al igual que en otras islas pequeñas, lo ideal es alquilar
vehículo para visitar todos los sitios pero lo malo es que se conduce por la
izquierda. Una opción buena es, nada más bajar del avión, coger en la máquina
expededora de tickets de bus un bono semanal que a nosotros nos salió por 12€.
De esa forma te olvidas de andar pillando billetes en cada parada, que tienen
un valor de 2,6€ el trayecto. Lo de ir sin
billete te sale por 10€ de multa y es casi seguro que la pagas. Los
inspectores pasan muchísimo.
Para mí es un bonito destino siempre y cuando no vayas los
meses de Julio y Agosto.